NEWS | April 16, 2014

La Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo entrega comida y suministros en remota aldea de Honduras

By Cap. de Guardia Nacional Aérea de EE.UU. Steven Stubbs Oficina de Relaciones Públicas de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo

Más de 130 miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo completaron una caminata de 6,2 millas de ida y vuelta para entregar más de 3,000 kilos de alimentos y suministros a las familias necesitadas en una aldea localizada en la montaña de Picacho, Honduras, 12 de abril de 2014.

El esfuerzo fue parte de la 53ª 'Chapel Hike' (caminata de la capilla) de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, una tradición en la que los miembros de la Fuera de Tarea donan fondos para comprar alimentos y provisiones y luego llevar esos suministros en una caminata a través de las montañas para entregarlos a comunidades locales de escasos recursos.

"Las caminatas son eventos dadivosos, y los hombres y mujeres que participan de ello, son igualmente dadivosos," dijo el capitán de Fuerza Aérea de EE.UU. Jeffery Scott, capellán de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo. "Esta dinámica no sólo toca a quienes reciben, también forma el alma y corazón de aquellos que regalan. Dar a los demás es una cosa muy buena, pero en el proceso, nos hacemos mejores personas."

La caminata no fue un paseo fácil. Durante el recorrido montaña arriba de más de tres millas, los miembros de la Fuerza de Tarea ganaron 1,600 pies en elevación mientras cargaban más de 25 libras en suministros cada uno.

"No sabía qué esperar", dijo el mayor de Fuerza Aérea de EE.UU. Christopher Klaiber, director personal de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo. "Habiendo ya finalizado la caminata de la capilla, puedo decir que fue un reto. Verdaderamente disfruté de la vista, pues al tener que subir la montaña se deben tomar cortos descansos para poder lograrlo."

Algunos de los voluntarios estaban ayudando personas a medida que se escalaba la montaña.

"Un pequeño grupo de quizás 4 ó 5 niños entre las edades de 5 y 13 años se aventuraban por la colina, junto a su padre", dijo el aviador de Fuerza Aérea de EE.UU. Daniel Johnson, meteorólogo del 1-228vo regimiento de la aviación. "Como el día era tan caluroso, algunos de los niños estaban pidiendo agua así que les compartí de mi agua a medida que continuamos subiendo la montaña. Uno de los más pequeños estaba tan cansado que mis instintos paternales patearon y la subí a mis hombros para que no caminara más".

A medida que las familias se enfilaban para esperar que la comida se entregara, uno podía sentir su impaciencia, como la de un niño en la mañana de Navidad.

"La última vez que una caminata de capilla llegó a la aldea de Picacho fue en el año 2005", dijo Scott. "Las familias fueron notificadas con aproximadamente tres semanas de anticipación por lo que sus expectativas eran muy altas. Ellos trajeron flores para darnos la bienvenida."

Después de la entrega de la comida y los suministros, los miembros de la Fuerza de Tarea pasaron tiempo interactuando con los lugareños y jugando con los niños, incluso se regalaron tres piñatas llenas de dulces, y balones de fútbol. Muchos de los niños también llenaron sus manos, bolsillos y camisas con los dulces y bocadillos que los voluntarios les entregaron.

"Gano una gran satisfacción al saber que yo estaba ayudando a las familias menos afortunadas que la mía", declaró Klaiber. "Si bien no se puede ayudar a todas las familias necesitadas, incluso las cosas más pequeñas, como regalar dulces a los niños, puede marcar una diferencia."

El sargento primera clase del Ejército de EE.UU. David Peterson, jefe de seguridad de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, dijo que tomarse el tiempo para ayudar a estas familias muestra el verdadero carácter de una persona.

"Estas caminatas muestran la intención que los miembros del servicio en la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo tienen en lo que ayudar a comunidades locales menos afortunadas se refiere. Cuando las personas se preocupan lo suficiente por los demás como para comprar comida, sacar tiempo de su tiempo libre, e ir de excursión a un lugar remoto como una proyección caritativa, envía un mensaje claro como el agua, que realmente lo hacen porque se preocupan por las personas de estas comunidades".

Desde que las caminatas de la capilla comenzaron en 2004, más de 7,900 miembros del servicio han participado y donado casi $160,000 y voluntariado su tiempo para entregar más de 198,000 libras de comida y suministros a varias aldeas remotas.