NEWS | May 28, 2014

Soldados estadounidenses cargan 2,500 libras de comida y suministros hasta remota aldea de Honduras

By Cap. Steven Stubbs Oficina de Relaciones Públicas de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo

Más de 120 miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, con el apoyo de las Fuerzas de Seguridad Conjunta de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo y los militares hondureños, completaron una caminata de siete millas de ida y vuelta para entregar 2,500 libras de alimentos y suministros a familias necesitadas en la comunidad de El Tamarindo, en la montaña de Comayagua, Honduras, 17 de mayo de 2014.

El esfuerzo fue parte de la 54 Chapel Hike, o caminata de la capilla, de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo; una venerable tradición en la que los miembros del servicio donan dinero para comprar la comida y los suministros que después cargan hasta las comunidades necesitadas para entregarla a personas de escasos recursos.

"Nuestro objetivo era ofrecer apoyo al pueblo de El Tamarindo, suministrando víveres a las familias de escasos recursos", dijo el sargento del Ejército de EE.UU. Lonnie Lampkin, asistente del capellán de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo. "Cada familia recibió tres libras de arroz y azúcar, dos paquetes de pasta espagueti, dos paquetes de pasta de tomate, un paquete de frijoles fritos, y un paquete de café."
Muchas de las familias trajeron regalos como flores, dulces, o una bebida como muestra de agradecimiento por su generosidad.

"Me sentí muy honrada," dijo la Cap. de la Guardia Nacional Aérea de EE.UU. Sherri Pierce, directora logística del Batallón Fuerzas del Ejército. "Estábamos allí para ayudarles así que no esperaba nada de ellos. Casi lloro cuando me dieron las flores."
Después de la entrega de la comida y los suministros, los miembros del servicio pasaron algún tiempo interactuando con los lugareños y jugando con los niños. Se regalaron dos piñatas llenas de confites y pequeños balones de fútbol para jugar con ellos. Muchos de los niños también llenaron sus manos, bolsillos, y camisas con los confites y los bocadillos que les regalaron los voluntarios.

"Yo estaba muy impresionado con el entusiasmo de todos en querer participar en la caminata de la capilla, y la cantidad de gente que vino fue notable", dijo el soldado de la Fuerza Aérea de EE.UU. Phetchompoo Jakthong, el oficial no comisionado a cargo de la planeación médica de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo. "Fue difícil subir la montaña pero vale la pena ver la sonrisa en sus rostros cuando les regalas comida o confites. Es increíble lo que damos por sentado, pero me hizo darme cuenta cuan agradecido estoy por lo que tengo. "

Lampkin cree que no importa en qué parte del mundo te encuentres, siempre hay alguien que necesita satisfacer una necesidad.
"Nunca he tomado algo por sentado porque podría fácilmente encontrarme en esa situación. Las miradas de la gente y ver como se iluminan los rostros de los niños cuando nos ven caminando hacia ellos me da una sensación de calor en mi corazón; la sensación de que estoy haciendo una diferencia y que beneficiando la vida de alguien."
José Domingo Mejía, auxiliar de la comunidad de El Tamarindo, señaló que es muy importante para su comunidad poder recibir estas donaciones de parte de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo.

"Hay niños en la comunidad que necesitan esto y se ponen muy contentos con los juguetes y la comida. Estamos muy agradecidos por todo. Necesitamos comida a diario así que esto nos ayuda a todos en la comunidad."

Desde que las caminatas de la capilla se originaron en 2004, más de 8,000 miembros del servicio han donado más de 162,000 dólares y ofrecido su tiempo para entregar más de 200,000 libras de alimentos y suministros a varias aldeas remotas.