NEWS | July 2, 2014

Tropas norteamericanas entregan más de 4,000 libras de comida, víveres y ropa a aldea hondureña

By Cap. de Guardia Aérea Nacional de EE.UU. Steven Stubbs Oficina de Relaciones Públicas de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo

Cerca de 130 miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, con el apoyo de las Fuerzas de Seguridad Conjunta de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, completaron un voluntariado comprendido de una caminata de cinco millas ida y vuelta para entregar más de 4,000 libras de víveres y ropa a familias necesitadas en Potrerillos, un pueblo en una montaña de las afueras de La Paz, Honduras, 21 de junio de 2014.

El esfuerzo fue parte de la 55ª Caminata de la Capilla de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, una venerable tradición en la que los miembros del servicio donan dinero para comprar alimentos y provisiones y luego cargan con todo mientras caminan hacia remotas comunidades de escasos recursos.

"La misión de nuestra caminata de capilla es proporcionar asistencia humanitaria a la comunidad de La Paz con el fin de impulsar y fortalecer la relación entre la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo y las comunidades que nos rodean", dijo el capitán de Fuerza Aérea EE.UU. Jeffery Scott, capellán de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo. "Una de las mejores cosas de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo es que hemos sido bendecidos con muchas buenas personas que dan sin pedir nada a cambio. Sin su participación, muchos de nuestros esfuerzos humanitarios no se realizarían."

El Departamento de Bomberos de la Base Aérea Soto Cano organizó una colecta de ropa del 19 de mayo al 20 de junio de 2014 donde el personal de Fuerza de Tarea donó 1,000 libras de ropa y zapatos para adultos y niños de esta aislada comunidad. Estos voluntarios militares consideran un privilegio el poder donar su tiempo y recursos a los ciudadanos de Proterillos.

"Esta fue una oportunidad increíble", dijo el oficial del Ejército de EE.UU. Donald Procter, oficial de operaciones aéreas de la FTC-Bravo. "Es una bendición poder retribuirle a esta comunidad. La caminata de la capilla defiende los valores que tengo como militar y cristiano, y es un honor poder apoyar este esfuerzo."

Después de la entrega de la comida y los víveres, los miembros de la Fuerza de Tarea pasaron tiempo interactuando con los lugareños y jugando con los niños, también reventaron dos piñatas llenas de confites y recibieron balones de fútbol donados por la organización sin fines de lucro Fundación Kick for Nick. Asimismo muchos de los niños también llenaron sus manos, bolsillos y camisas con los dulces y bocadillos que los voluntarios les regalaron.

El Capellán Scott añadió tiene una muy buenos recuerdos de la caminata pero recuerda con especial cariño cuando los niños intentaban quebrar la piñata.

"Después de que muchos niños le pegaron a la piñata de "Minion" hasta el punto de ser irreconocible, los dulces caían de a poco, uno o dos confites a la vez," describió Scott. "Cada vez que un confite caía, todos los niños se abalanzaban al mismo tiempo. Estamos hablando de 30 a 40 niños apilándose por un caramelo. Así que cogí la piñata, la rompí por la mitad, y entonces hubo una lluvia de caramelos alrededor de mis pies. Aproximadamente en medio segundo, había 40 niños en mis piernas, cogiendo los dulces como si fuese oro! Los niños estaban en un círculo a mí alrededor, riendo y gritando. La alegría desenfrenada de todos esos niños que tenían en ese momento es lo que más recordaré".

José de la Cruz, el líder religioso de la comunidad de Potrerillos, manifestó que es muy importante para su comunidad recibir las donaciones de víveres de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo.

"Es la primera vez que visitan nuestra comunidad y los niños se sienten fortalecidos con su presencia aquí el día de hoy", dijo Cruz. "Esta es una gran alegría para nosotros, porque somos muy pobres y esto no sólo llenara nuestros estómagos si no que también nos llenan con su presencia, su esfuerzo de venir hasta aquí nos llena. Estamos muy bendecidos."

Desde que las caminatas de la capilla se iniciaron en 2004, cerca de 8,200 miembros del servicio han donado más de $164,500 y ofrecido su tiempo para entregar más de 203,000 libras de alimentos y víveres a varias aldeas remotas.