NEWS | June 23, 2015

Doctor hondureño sirve a dos países por medio de su trabajo en la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo

By Jessica Condit, Sargento de las Fuerzas Armadas de los EEUU Fuerza de Tarea Conjunta - Bravo, Oficina de Relaciones Publicas

La sala de hospital improvisada esta alumbrada únicamente por la luz que pasa entre los ladrillos y cemento que rodean la ventana. El polvo de la actividad de afuera se refleja y causa estornudos y toz de los pacientes y a quienes proveen ayuda por igual. Mientras los pacientes llenan la sala, el Dr. Miguel Coello, enlace de la oficina del Elemento Medico de la Fuerza de Tarea Conjunta- Bravo (MEDEL), espera pacientemente para ofrecerles a las familias una muy necesitada atención medica.

Al llegar el primer paciente, Coello la recibe con una sonrisa y un apretón de manos, y luego procede a una conversación. Con gentileza revisa el pulso de la joven quien está esperando a su primer hijo.

Coello, hondureño por nacimiento, reconoció su llamado a la medicina desde una muy temprana edad. Sin embargo, no anticipo, que su habilidad de impacto hacia su gente llegaría al convertirse en empleado del Ejército de los EEUU.

Nacido y criado en el centro de Tegucigalpa, Honduras, Coello no tenía muchas de las oportunidades que tienen los niños de jugar y hacer amigos mientras crecía. Una razón de esto, fue el apartamento en el que vivía su familia, en el cual faltaban los compañeros con quien jugar.

"Era muy de ciudad," dijo Coello. "No tuve la oportunidad de jugar con muchos niños porque no habían muchos niños que vivieran encerrados en la ciudad. Recuerdo que quería ser como el resto de los niños en la escuela, jugando futbol o andando en bicicleta. Era muy seguro, pero restringido."

La otra razón fueron los deberes de su hogar.

Mientras crecía, el padre de Coello muchas veces se encontraba lejos en viajes de negocio, dejándolo a él y a su hermano a cargo de las responsabilidades de la familia. Su madre les dividía las labores, limpiar e ira al mercado por igual, para enseñarles la importancia de la contribución y el cuidado.

La fuerte fe de su madre, nacida en Colombia, muchas veces sirvió como una guía también para los niños. Asistían con regularidad a la iglesia, rodeándose de amigos y familias. Esto brindo mucha dirección a la vida de Coello y también a las decisiones que direccionaron su vida.

"mi madre siempre quiso que uno de nosotros fuera pastor en la iglesia," dijo Coello. "Para mí, el crecer en la iglesia, me hacía ver a los pastores como alguien espiritual, que velaba por el bienestar de otros.  Eso me gustaba, pero sabía que no podía verme a mí mismo convirtiéndome en uno, no porque no me gustara, pero porque
sentía que sería muy difícil para  mi llegar a ese nivel de espiritualidad."

La madre de Coello muchas veces le contaba historias de su infancia en Colombia. Una de esas historias lo encamino por donde se encuentra ahora.

"Mi mama me contaba de pastores en Colombia que también eran médicos," dijo Coello. "Tenían una dualidad y cuidaban por el bienestar del espíritu, pero sanaban el cuerpo por medio de la medicina. Un doctor Brasileño visito nuestra iglesia, y hablo de los esfuerzos humanitarios que él y otros hacían en las junglas que rodean Colombia y Brasil. Cuando vi esto me dije a mi mismo, saben, yo podría hacer esto. Ser pastor es algo muy alto para lograr, pero puedo ser doctor. No quería ser doctor para hacer dinero, quería serlo para ayudar."

La decisión de estudiar medicina fue fácil para Coello. Sin embargo, la lucha por completar la universidad y la escuela de medicina fue difícil. Durante cuatro años avanzo completando unos cuantos cursos a la vez. Una vez que termino la universidad comenzó cuatro años de escuela de medicina.

"Recuerdo a mis amigos que escogieron estudiar otras carreras," dijo Coello. "Ellos salieron mucho mas rápido que yo. Estudiar medicina es un compromiso de ocho años."

Estudiar para ser doctor valió el esfuerzo para Coello. Aunque tuvo que encontrar recursos de financiamiento alternos para sus necesidades como libros, sabía que el resultado sería gratificante.

"Cuando comencé la medicina, muchas veces me encontraba sin suficiente dinero en los bolsillos para los libros que necesitaba," dijo Coello. "En ese tiempo no había internet, solo libros, y era caro. Me hice amigo de estudiantes que iban mas avanzados que yo y les compraba o les pedía prestados los libros. También pasaba horas en la biblioteca para poder hacer uso de sus servicios."

Durante su último año de medicina, Coello ayudo en brigadas médicas junto con un equipo del Departamento de Medicina Familiar de la Universidad de Cincinnati. El equipo comenzó la misión en aéreas rurales de Honduras. Construyeron una clínica, donde fue el médico voluntario por dos semanas, brindando atención a apersonas que de otra manera no la recibirían.

Después de graduarse,  a Coello le ofrecieron la oportunidad de trabajar en el Hospital Adventista de Tegucigalpa. Trabajando en el hospital, la misión medica lo volvió a contactar solicitando su ayuda con la el proyecto llamado "Hombro a Hombro" en el departamento de Intibucá, Honduras.

"Les dije que ya había completado mi servicio social y le había retribuido a mi país," dijo Coello. "Fueron muy persistentes ese día. El jefe médico, Jeffrey Heck, me reto. Me dijo que yo tenía a muchos doctores trabajando a mí alrededor y conmigo. Me dijo que si trabajaba en una parte muy rural de Honduras los EEUU me estaría ayudando pero solo a mí, y me pregunto si aceptaba el reto."

Coello accedió ver qué era lo que le estaba ofreciendo el equipo de la misión médica y se fue. Después de un viaje de 40 millas que tardo 12 horas en completar, atravesando carreteras que parecían ríos secos, llego a un pueblo en la frontera de El Salvador. Sin electricidad, sin agua y sin nada que hacer, Coello decidió ahí que no quería participar en la misión.

Antes de que Coello tuviera la oportunidad de irse del pueblo, dos hombres llegaron cargando a una mujer embarazada en una hamaca. Los hombres habían caminado por horas para llevar a la mujer, que se encontraba en labor de parto, a un hospital.

Los voluntarios llevaron a la mujer donde Coello, quien determino que necesitaría una cesárea. Sin provisiones para realizar una operación, pensó que la mejor decisión seria llevar a la mujer al hospital en El Salvador, ya que estaba más cerca que llevarla a uno de Honduras.

"En ese momento, uno de los voluntarios volteo hacia mí y me dijo, 'Que pasaría si estuvieras en tu hospital en este momento en lugar de aquí?' Ver a la mujer en la hamaca me hizo tomar la decisión de quedarme en ese momento," dijo Coello. "Me termine quedando por 12 años. Fui el primer medico en ese programa."

Mientras el compromiso de Coello con el programa "Hombro a Hombro" estaba por concluir, el Elemento Medico de la Fuerza de Tarea Conjunta - Bravo estaba en una transición del Ejército activo a la Fuerza Aérea, y buscaban contratar a doctores hondureños.   El comandante de MEDEL busco apoyo con los oficiales de enlace medico quienes ya estaban contratados bajo la FTC- Bravo y les pidió que les asistieran en ejercicios de entrenamiento de respuesta medica. Sabiendo que se necesitaba más personal, uno de los enlaces contacto a Coello y le ofreció la oportunidad de trabajar con el Ejército de los EEUU.

La experiencia adquirida por Coello mientras trabajo en Intibucá, le enseño como hablar bien ingles al igual que trabajar en aéreas rurales. La experiencia contribuyo a ser seleccionado como el nuevo Oficial de Enlace Medico de MEDEL, ayudando con los ejercicios de entrenamiento de respuesta médica.

Después de que la Fuerza Aérea comenzara a traer a más proveedores a MEDEL, Coello pudo enfocarse más en los ejercicios de respuesta médica. Viajo por todo el país, a localidades remotas, para asistir a la gente con necesidades de cuidado médico.

"Cuando comenzamos con los ejercicio, volábamos a las junglas en el centro de Honduras," dijo Coello. "Recordé al doctor que conocí cuando era niño, el que también era pastor, trabajando en Brasil y Sur América. En esos primeros ejercicios de respuesta medica, me di cuenta que puedo hacer esto. No puedo ser un doctor en un hospital, necesito estar afuera. Necesito estar ayudando."

Coello recuerda uno de sus casos favoritos trabajando con las FTC-Bravo en los ejercicios de respuesta  médica:

"Hubo un paciente que llego donde un equipo quirúrgico de la vista. El señor, de 77 años, tenía cataratas, estaba ciego y no podía ver. Entro a la sala de operaciones y se le opero primero de un ojo y cuatro días después del otro. Cuando lo fuimos a visitar a la clínica de recuperación, podía ver, y alzo sus manos hacia mí. Me dijo 'Yo sé que estoy viejo y no me quedan muchos años de vida pero me han dado un regalo. Me han devuelto la vista.' Siempre recuerdo su felicidad porque recupero algo que había perdido. Eso fue gracias a un esfuerzo combinado de la FTC-Bravo."

Atendiendo en entre 12 y 15 Ejercicios de Entrenamiento de Respuesta Medica, o MEDRETE por sus siglas en ingles, al año, Coello atribuye su éxito a sus contra partes en MEDEL y la FTC - Bravo. Trabajar con el Ejercito y la Fuerza Aérea, también le ha ayudado a darse cuenta que hay más oportunidades  para los miembros del servicio de lo que la gente se da cuenta. MEDEL le ha ayudado a conocer que los miembros del servicio están aquí para sanar y brindar atención a la gente, sin importar quien sea.

"El equipo de médicos militares y civiles de la FTC-Bravo está comprometido a lo que estamos hacienda aquí," dijo Coello. "Aunque no podamos brindarle cuidado a todas las personas de Honduras, lo hacemos cuando podemos. Eso a la gente le brinda consuelo y eso me agrada. Trabajar para el Ejercito de los EEUU me ha dado la oportunidad de no solamente trabajar para una pequeña porción de Honduras, sino que para el país entero."

Coello ha estado sirviendo en la FTC-Bravo desde el 2005 y es uno de los 5 Oficiales de Enlace Medico en el equipo. En los últimos 25 años, la Fuerza de Tarea ha unido esfuerzos con el Ministerio de Salud de Honduras para brindar atención médica y dental a mas de 500,000 personas en Centro América.