NEWS | Sept. 23, 2015

La FTC-Bravo lleva el programa de Excursiones de Capilla a nuevas alturas

By Cap. Christopher Love Oficina de Relaciones Publicas de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo

BASE AÉREA SOTO CANO, Honduras - Para los habitantes de Calavera Centro, una pequeña aldea de agricultores sobre las montañas de La Paz, Honduras, esta no fue una mañana sabatina cualquiera.

A las 9:30 del 19 de septiembre del 2015, representantes de más de 600 familias que  habitan la aldea, esperaban en filas, mientras que 300 niños en edad escolar corrían y jugaban.
Dentro de poco, los participantes de la excursión llegaron-- en total 170 -- vistiendo camisetas azules de voluntarios y cargando mochilas con alimentos. Una vez que llegaron los últimos al campo sobre la montaña y descargaron sus bolsos, comenzaron las festividades.

Esta fue la Excursión de la Capilla # 63: la más reciente sesión de un evento voluntario que se lleva a cabo cada dos meses, organizado por el equipo de la capilla de Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, de la Base Aérea Soto Cano, Honduras, para brindar asistencia humanitaria y construir relaciones con los vecinos de las aldeas remotas de Honduras. Con más de 11,500 libras de donativos, este evento fue más que el doble de la excursión más grande hasta ahora.

En una hora y 45 minutos, el equipo de voluntarios distribuyo 7,000 libras de frijoles, arroz, azúcar y otros enseres, junto con 4,500 libras de ropa, cobijas y materiales escolares a los pobladores que llegaron.

"Aunque parecía caos organizado, todo se ejecuto muy bien," dijo el Capellán de la Fuerza Aérea de los EE.UU. (Cap.) Christopher Watson, capellán de la comandancia de la FTC-Bravo.

Las excursiones anteriores se enfocaban en la distribución de comida, llevando entre 3,000 y 4,500 libras de donaciones por evento. La decisión de agregar la ropa, cobijas, artículos de higiene personal y materiales escolares, junto con una estación de higiene para los niños, represento una adición al modelo heredado.

Watson llevo un equipo de reconocimiento en una excursión a Calavera Centro a inicios de agosto para reunirse con el líder de la comunidad y planificar el evento. Fue durante esta reunión que la idea de expandir esta caminata surgió.

Después de discutir el tipo de alimentos que mejor suplirían las necesidades de la comunidad, Watson le pregunto al líder de la comunidad, "¿Que más necesitan?"
"Lo que dijo fue, 'Necesitamos abrigos para protegernos en el invierno. Necesitamos cobijas y zapatos para poder abrigar a los niños.'"

Al día siguiente, al hacer anuncios durante el servicio del domingo, Watson revelo el plan a seguir para llevar la Excursión de Capilla a nuevas alturas.

"Cuando lo mencionamos inicialmente, no esperaba mucho--tal vez quinientas o seiscientas libras de ropa, zapatos y materiales escolares," dijo. "Pero sobrepasar las 4,500 libras fue sencillamente increíble-- más de lo que podría esperar."

No solo la cantidad de donaciones excedió las expectativas, pero también el rango de los contribuyentes.

Durante las semanas, numerosas cajas llegaron de comunidades militares y de capillas desde California, Arkansas, Dakota del norte, Texas, Florida, Mississippi, e incluso hasta de Inglaterra. Una comunidad envió 1,000 libras de materiales, pagando $1,700 cargos de envio.

"Aunque pudieron haber enviado a dos personas a hacer algo, no habrían podido traer nada," dijo Watson. "Pero, porque decidieron mejor enviar los artículos y utilizarnos para moverlos y distribuirlos, pudimos tener la posibilidad de impactar la vida de miles."

Ángela Major, subcomandante de Actividad de Apoyo del Ejército, participo en la excursión junto con su esposo Steve,  quien vino a visitarla desde su hogar en Fairbanks, Alaska, con una maleta llena de artículos de higiene personal para donar.

Previo a la visita de Steve, la pareja le conto a sus amistades en Fairbanks sobre la excursión de la capilla y de la necesidad de donativos. Una pareja de amigos, hasta inicio una competencia por Facebook para ver cuál de sus amistades donaba más.

"Pensé que era genial-- el que ellos hayan logrado ese compromiso, y para algo que viniera desde tan lejos," dijo Ángela.

Aunque muchas donaciones vinieron desde lejos, otras vinieron de aquí mismo.

Cuando los miembros del servicio dejan Soto Cano para regresar a sus casas, muchos dejan atrás su ropa de cama personal. La Sargento Técnica de la F.A. de los EE.UU., Shaerica Waters, directora de acuartelamiento de la Oficina de Vivienda de la FTC-Bravo, llevo a cabo el esfuerzo de organizar, lavar y empacar las cobijas que han ido dejando, un mes antes de la excursión, y se preparaban para deshacerse de ellos cuando recibieron el llamado de las donaciones.

"Sucedió que el Capellán envió un correo sobre la excursión de la capilla especificando que necesitaban cobijas y sabanas... así que pensamos, '¿Que mejor manera de deshacernos de ellas? Ya están empacadas y listas, así que démoselas a la capilla,' dijo Waters.

La ropa de cama--en total 7 cajas-- consistió en aproximadamente 250 cobijas y una abundancia de sabanas, toallas, sobre fundas y almohadas, según dijo. Esto conformo una porción de las 4,500 libras de ropa, artículos de higiene personal, y materiales escolares que recibieron los pobladores al pasar por la línea de entrega.

Una de estas personas fue Linda Flores. Con siete meses de embarazo, Flores pasó por la línea de entrega con su hijo de tres años a su lado y una sonrisa brillante en su rostro. Además de las 35 libras de comida, recibió también suéteres y cobijas para su familia, al igual que ropa para su bebe por nacer.

A ella la acompañaba el Coronel Hedberth Caballero, enlace de las Fuerzas Armadas de Honduras con la FTC-Bravo, quien cargo sus bolsas mientras ella trabajaba con los voluntarios para encontrar ropa para su familia. Cada poblador recibió una escolta que les asistiera durante su paso por la línea de entrega.

"Estoy feliz porque es mi primera vez aquí, y es la primera vez que se ven tantas personas que vengan a ayudar," dijo Flores.

Además de la FTC -Bravo, vinieron también voluntarios de la Embajada de los EE.UU. en Tegucigalpa, Infantes de Marina de la Fuerza de Tarea de Propósito Especial Marina Aeroterrestre, soldados y policías hondureños, y misioneros de iglesias locales-- todos trabajando unidos para hacer una diferencia.

"Salís y vez que hay una gran necesidad aquí, y luego que miles de personas llegan y les das esperanzas, les haces saber que le importan a la gente y que cada uno de ellos es importante y merece dignidad y respeto," dijo Watson.

"Para nosotros, dejar un impacto aquí: literalmente, este invierno, en las montañas, cuando se acerca a congelarse, la gente estará abrigada porque nuestros miembros del servicio dijeron 'voy a dar'-- ese es el impacto que buscamos."

Desde su inicio en el 2007, el programa de Excursiones de la Capilla ha llevado 237,500 libras de donaciones a aquellos con necesidad en aldeas remotas cercanas a la Base Aérea Soto Cano. Este, es uno de tres programas de voluntariado que brinda asistencia humanitaria y construye relaciones en la región.