NEWS | Dec. 17, 2015

Comentario: Una Experiencia Hondureña

By Aerotécnico Jefe Westin Warburton Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, Oficina de Relaciones Publicas

Durante mi vuelo hacia a Honduras no tenía ni idea de lo que debía esperar. Claro, conocía sobre mi trabajo, sabía sobre el tipo de misiones en las que participaría, pero no estaba preparado para el choque cultural que recibí una vez que aterrice en Honduras.

En su mayoría, Tegucigalpa, la capital de la nación, no es muy diferente a una ciudad normal de los  EE.UU.  Centros comerciales, cines, restaurants de comida rápida, lo que se te ocurra aquí lo tienen. Pero al comenzar a andar por la carretera, la vida cambia. Los carros se acercan y se meten a tu carril sin que te des cuenta. Lo motociclistas se escabullen entre los carros por carriles pequeños.  Estas son algunas de las cosas que dan la bienvenida a nuevos miembros que vienen a Honduras.

No fue hasta mi primera excursión con la capilla que  me di cuenta de lo bien que lo tenemos en los Estados. Vi chozas hechas de materiales encontrados, sin agua y sin energía.

Para mí, fue como que había retrocedido en el tiempo.
Aunque estos pobladores viven vidas difíciles, todos tenían grandes sonrisas y estaban agradecidos por la comida y suministros que cargamos hasta su aldea. En ese momento sentí mucha humildad, pero no fue hasta mi primera participación en un Ejercicio de Entrenamiento de Respuesta Medica (MEDRETE), que toda mi perspectiva de vida cambio.

El MEDRETE en el que participe fue muy dentro del departamento de Olancho en Honduras. El equipo médico se instalo en una escuela en medio de una aldea. Cuando camine hacia la escuela, parecía que fuese abandonada pero de hecho estaba en uso.

Con desperdicios por todos lados, y los techos y paredes cayéndose, no podía creer lo diferente que era la vida para estos hondureños.  Algunos caminaron kilómetros y kilómetros para recibir atención médica básica, porque no hay otra manera disponible.

Parado ahí, viendo a la gente recibir medicamentos, extracciones dentales y tratamiento básico se derrumbo una pared en mi mente. Fue entonces cuando me sentí más humilde de lo que me había sentido en mi vida.  La mayoría de nosotros damos todo por sentado en los Estados Unidos; se que yo también lo hacía antes de esta experiencia.

Ni una tan sola vez estando en mi casa me lave las manos y me sentí agradecido por tener agua. Nunca me subí a mi carro y maneje hasta el supermercado pensando en lo fácil que es para mí conseguir alimentos. Para ser sincere, creo que nunca me sentí agradecido por los lujos que tenemos porque nunca había experimentado lo contrario.

Ahora, me siento tan agradecido de haber tenido la oportunidad de venir a Honduras y conocer a personas tan maravillosas. Personas que me han demostrado que la felicidad no viene de las cosas materialistas o de los lujos como tener agua y electricidad. Para ellos, su familia, sus amigos y vivir es lo que les da la felicidad verdadera.

Esto es lo que llevaré conmigo, y así es como quiero vivir el resto de mi vida.