NEWS | Nov. 30, 2020

Las pruebas básicas de COVID garantizan que las personas en Centroamérica se mantengan saludables

By Dawn Collazo Joint Planning Support Element - Public Affairs

BASE AÉREA SOTO CANO, HONDURAS - Hacer malabares en sí no es tarea fácil, pero para los médicos hacer malabares con los requisitos de protección de la salud después de dos huracanes consecutivos, todo mientras se asegura que el personal asignado a la Base Aérea Soto Cano permanezca sano en medio de un entorno pandémico, uno puede asumir fácilmente que algo fallará.

Sin embargo, a través de una planificación cuidadosa dirigida por el equipo de respuesta de COVID y el estricto cumplimiento de las pautas por parte de todos en la base Soto Cano, la mitigación de los impactos del virus ha permanecido efectiva y ha asegurado que la base continúe cumpliendo con los requisitos de su misión.

“El personal del Hospital de Apoyo de Combate (CSH) brinda múltiples servicios, pero una de las cosas clave que hacemos es realizar pruebas de COVID, que protegen a las personas tanto dentro como fuera de la base,” dijo el Teniente Cnel. Philip O'Brien, cirujano de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo.

El personal de 67 militares proporciona servicios de medicina preventiva típica, como atención médica, dental y farmacéutica básica, además de veterinaria, clínica, suministros y logística; sin embargo, además de los requisitos normales, la unidad también es responsable de liderar el esfuerzo para mitigar la propagación de COVID en la base y también con el personal de apoyo a las misiones fuera de la base.

Considera esto. “Hemos estado ayudando a personas en todos los países impactados por los huracanes Eta e Iota, lo cual es importante considerando que tal si vamos a ayudar y tenemos COVID sin saberlo,” dijo.

Como parte del proceso de reintegración para aquellas personas que apoyan misiones fuera de la base, es fundamental que se realicen pruebas a su regreso para garantizar que no contrajeron el virus mientras estaban fuera o lo transmitieron a otros.

Una medida inmediata disponible es la administración de la prueba de reacción en cadena de polimerasa (PCR), considerada la más precisa disponible, que detecta el virus a nivel molecular y es el estándar de oro para la prueba. A veces, la prueba la realiza el equipo de respuesta de COVID en la línea de vuelo.

“Hacemos las pruebas en la línea de vuelo para evitar movimientos innecesarios de personas y minimizar la contaminación,” dijo el Sargento Primera Clase Marjorie Schrader, sargento primero del CSH. “También nos abstenemos de traer a la clínica a posibles personas positivas por COVID, ya que puede afectar nuestra capacidad para brindar otros cuidados esenciales,” dijo.

Hasta el 28 de noviembre de 2020, el personal ha realizado 1,213 pruebas, de las cuales 17 dieron positivo. Aquellos que dan positivo en la prueba quedan aislados durante 10 días, con chequeos sobre su estado dos o tres veces al día, explicó Schrader. Pueden ser liberados al décimo día siempre que permanezcan asintomáticos porque ya no son contagiosos en ese momento, lo cual se basa en las pautas del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Además, el equipo de respuesta de COVID extiende la prueba de PCR a los empleados de la base hondureña, conocidos como nacionales del servicio exterior.

"Probamos a quienes trabajan en estrecha colaboración con nuestros miembros del servicio militar en nuestras pruebas de vigilancia para garantizar su seguridad," dijo Schrader. "Si se vuelven positivos, realizamos un seguimiento minucioso y los acompañamos, así como a sus contactos cercanos fuera de la base, con instrucciones para un aislamiento estricto en casa".

Los empleados infectados y las personas identificadas como contactos cercanos se colocan en una lista para no permitir su acceso a la base hasta que hayan pasado 10 días sin síntomas.

"Las pruebas son un aspecto, pero las medidas de seguridad que tenemos aquí, como el distanciamiento social, el uso de máscaras y el lavado de manos, funcionan aquí, y estoy orgulloso de eso," dijo O’Brien.

"Lo que hace el virus no ha cambiado, pero nuestro comportamiento frente a él sí. Si hacemos las cosas correctas de manera constante, podemos controlarlo," dijo.