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FTCB brinda munición para luchar contra virus mortal en Honduras

By Maria Pinel | Oficina de Asuntos Públicos, Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo | Sept. 9, 2019

Comayagua, Honduras —

Desde hace varias semanas, Honduras atraviesa una de las peores crisis de la región debido a la falta de agua. Esta escasez obliga a la población a reunir esta fuente vital siempre que sea posible y almacenarla para el consumo posterior. Sin agua no hay vida, y el mal manejo de esta fuente puede conducir al desarrollo y la rápida propagación del dengue a través del vector Aedes aegypti.

Aedes aegypti, o mosquito de la fiebre amarilla, utiliza lugares naturales y recipientes artificiales con agua para reproducirse. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, este vector es extremadamente común en las regiones tropicales y subtropicales, donde carecen los sistemas de agua y donde la población depende del almacenamiento de esta. Se nutre de la proximidad con lugares donde los humanos viven para poner sus huevos, porque las personas proporcionan un hábitat larval ideal y los mosquitos hembras se alimentan de sangre para producir huevos.

La Secretaria de Salud de Honduras declaró una emergencia nacional debido a un brote de dengue el 23 de julio del 2019, con 16 muertes confirmadas, 1,839 pacientes con dengue hemorrágico y más de 12,000 casos de dengue común reportados en todo el país.

“Las condiciones urbanas que tiene Honduras, Centroamérica y América Latina son muy favorables para el zancudo. La gente necesita entender que el dengue mata y que se puede prevenir eliminando los criaderos," dijo Jarbas Barbosa Da Silva, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud en Honduras durante una conferencia con las autoridades hondureñas a principios de agosto.

Todo el país se puso en estado de alerta debido a las altas tasas de mortalidad, especialmente entre las poblaciones de 15 años o menos. Cuando se enfrenta una enfermedad viral, la salud pública está en la primera línea de combate y se requieren medidas defensivas, así como lo haría una unidad de combate cuando un enemigo ataca en el campo de batalla.

En la semana epidemiológica 32 hubo 300 casos nuevos reportados, 143 de estos en Comayagua. La situación era tan crítica que las salas de emergencia en los hospitales regionales estaban invadidas de pacientes y las autoridades locales se vieron obligadas a improvisar salas de dengue en otras clínicas e instalaciones más pequeñas para poder tratarlos.

“Epidemiológicamente, el año se divide en semanas para facilitar el seguimiento de los procesos de enfermedades y el mapeo de estadísticas. Se realiza un seguimiento de los índices para saber si ciertas enfermedades basadas en vectores o virus están dentro del rango de tolerancia. En la semana epidemiológica 23, el virus del dengue excedió ese índice y comenzó a subir rápidamente,” dijo el Mayor del Ejército de los EE. UU., Jorge Chávez, Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, salud pública del Hospital de Apoyo de Combate. "Nos reunimos semanalmente con la oficina regional de salud del Ministerio de Salud de Honduras como un intercambio profesional y desarrollo de alianzas, y hacemos un seguimiento de esas estadísticas con su cooperación."

El personal de salud pública de la FTCB también realiza misiones semanales en la comunidad para ayudar en múltiples proyectos, como proporcionar servicios dentales en escuelas locales, intercambiar conocimientos en centros de atención locales y ayudar en misiones ortopédicas, brindando una oportunidad para que el personal militar de EE. UU. participe activamente en el proceso de monitoreo de esta enfermedad para crear una encuesta epidemiológica.

“Los datos que se generan se convierten en una plataforma para nosotros en el lado de la salud pública para luego definir un curso de acción. Lo que identificamos fue que el mayor desafío que tenia el Ministerio de Salud fue la falta de plataformas mecánicas para combatir el virus. Necesitaban dispositivos conocidos como neblinas vectoriales: fumigadores de mano,” dijo Chávez. "Si quieres romper la cadena, lo que tienes que atacar es el vector, por lo que estamos llevando las armas a la lucha y este es un testimonio real de nuestro compromiso con nuestra asociación duradera en la región.”

Como vecinos de Comayagua y socios de años en Honduras, la FTCB proporcionó las municiones para combatir esta enfermedad mediante la donación de siete bombas de fumigación, repuestos y suministros químicos valorados en $ 15,000 para apoyar los esfuerzos locales para combatir la epidemia de dengue en Comayagua el 27 de agosto, semana epidemiológica 34.

Comayagua está adyacente a la Base Aérea Soto Cano, la única instalación militar desplegada en el área de operaciones del Comando Sur de los EE. UU.

“Esta es una región significativa y estratégica, por lo que desde el punto de vista de la protección de la fuerza, este o cualquier otro virus podría representar un grave peligro para la salud del personal militar y civil. Es importante no solo que cuidemos a las personas fuera de esta base, sino que también protejamos a la fuerza y ​​cuidemos a nuestra gente adentro," dijo Chávez. “Un buen porcentaje de la población de personas que trabajan y hacen negocios con la población militar de Soto Cano reside en la ciudad de Comayagua o en la ciudad de La Paz. Entonces, la salud pública de Comayagua es esencialmente la salud comunitaria de Soto Cano. Están integralmente relacionadas, compartimos un interés y compartimos un beneficio estratégico en garantizar que ambas poblaciones se mantengan lo más saludable posible.”

Después de evaluaciones con la directora regional de salud en Comayagua, la FTCB descubrió que el departamento tenía maquinaria en su inventario, pero solo una máquina funcionaba, lo que les hacía imposible luchar contra este virus. Esto llevó a iniciar una estrategia de mitigación a través de la oficina de salud pública, incorporando Proyectos de Asistencia Humanitaria, conocidos como HAPS por sus siglas en inglés, a través de la Embajada de los Estados Unidos en Honduras, en conjunto con la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), lo que hizo posible esta donación urgente.

Otros desafíos que enfrentan las autoridades sanitarias locales son cambiar la cultura y educar a la población para prevenir esta enfermedad, así como la falta de recursos para proporcionar un mantenimiento adecuado a la maquinaria y la capacidad de reparar las que están rotas. La FTCB también dio un paso adelante para ayudar en estos asuntos al proporcionar capacitación para que el personal de la Secretaria de Salud en Comayagua se vuelva autosuficiente.

"Nuestra estrategia fue: adquirir las herramientas que necesitamos para comenzar a luchar, facilitar también la compra de elementos de mantenimiento para tratar de que todos esos dispositivos funcionen, y encontrar la manera de darle mantenimiento a la nueva maquinaria adquirida por el uso prolongado y la capacitación para los técnicos De esta manera nos aseguramos de que sean totalmente capaces de operarlos y realizar un mantenimiento preventivo de los artículos que están allí de manera oportuna,” explicó Chávez.

Otras formas en que la FTCB ha contribuido a mitigar esta enfermedad es a través de clases de salud preventiva durante las brigadas médicas en las que participan por todo el país, donde el plan es educar a la población local en pautas básicas de saneamiento y prevención de enfermedades, un paso que puede ser la diferencia en contener este virus. La unidad también ha donado múltiples cajas de acetaminofén para niños y adultos en la clínica José María Ochoa en Comayagua para tratar los síntomas del dengue. La clínica ha estado recibiendo una gran cantidad de pacientes con dengue debido a que el hospital regional ha excedido su capacidad con la epidemia.

"Estamos complacidos y motivados por la gran ayuda que la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo nos ha brindado para poder combatir la emergencia nacional del dengue en el departamento de Comayagua", dijo la Dra. Dolores Ortega, directora regional de salud de Comayagua. "Les agradecemos por responder a nuestra solicitud y esperamos contar siempre con la valiosa alianza con nuestra región para continuar brindando asistencia a las poblaciones más vulnerables."

Con la ciencia emergente sobre técnicas de prevención, programas educativos y vacunas, los representantes de salud pública de la FTCB continúan buscando posibles estrategias de intervención como proporcionar material educativo que sea consistente con la Organizaciones Panamericana de Salud, intercambios médicos en clínicas locales y estudios de vectores.

“El ejército de los Estados Unidos tiene una historia muy orgullosa en la rama de la medicina de campo. Fiebre amarilla, viruela y varicela: todas estas son enfermedades a las que el Ejército hizo contribuciones significativas en los contextos epidemiológicos y de salud pública,” dijo Chávez. “La salud pública en Centroamérica y en el área de operaciones del Comando Sur es la salud comunitaria hemisférica. Esta en nuestro mejor interés como organización construir relaciones para una región estable y más saludable, y francamente para un lugar en el que sea mucho mejor vivir y una parte más productiva del mundo."

Según Chávez, la Secretaria de Salud de Honduras busca asociaciones orientadas a la acción y ven a la FTCB como un socio que puede avanzar cuando sea necesario. "Esto te dice algo sobre qué socio quieres tener en tu esquina," dijo Chávez. "Una de las formas en que definimos nuestro valor es cuando somos capaces de tomar acciones decisivas, positivas y sustantivas, y eso es lo que hemos podido hacer con este brote."

Para el personal médico militar de EE. UU., los virus tropicales como el dengue, el zika y el chikungunya son patologías poco comunes según los estándares clínicos estadounidenses, y su conocimiento sobre ellos es estrictamente académico. Con el aumento de la movilidad y los cambios climáticos, los despliegues a áreas como Soto Cano son de extrema importancia porque brindan a los soldados el entorno perfecto para el entrenamiento necesario para desarrollar su competencia clínica y su preparación médica general.

La FTCB está al frente de la batalla y ha desarrollado un servicio médico para capacitar a los proveedores del Hospital de Apoyo de Combate sobre qué es el dengue, cómo se desarrolla y cómo manejar a un paciente durante el proceso de la enfermedad, mediante un intercambio con sus homólogos hondureños.

“Nuestros anfitriones hondureños están más que capacitados y dispuestos a compartir su experiencia en estas enfermedades con el personal médico militar estadounidense. Su base de conocimiento es excelente y hablamos el mismo idioma cuando se trata de salud pública,” dijo Chávez. "No es un nosotros y ellos; es un esfuerzo colectivo donde la información compartida tiene resultados óptimos y ese es precisamente el tipo de relaciones que deberíamos desarrollar."

Según información compartida recientemente por las autoridades sanitarias regionales de Comayagua, las incidencias en la región han comenzado a disminuir, lo que demuestra que los esfuerzos de mitigación han tenido éxito después de la donación. Sin embargo, las autoridades de salud hondureñas deben mantener una postura preventiva fuerte y un estado de alerta ante esta epidemia a medida que se inicia la temporada de lluvias.

El Ministerio de Salud hondureño ha confirmado 117 muertes por dengue en el 2019 con 50 casos pendientes de confirmación; aproximadamente el 70 por ciento de estas muertes son entre niños de 15 años y menores. En lo que va del año, más de 66,000 personas han contraído dengue en el país, lo que la convierte en la peor epidemia de dengue en la historia de Honduras, con las mayores incidencias concentradas en los departamentos de Cortes, Santa Bárbara y Comayagua.

 “Tenemos que preguntarnos: ‘¿nos estamos comportando como un socio estratégico? ¿Nos estamos comportando como un aliado responsable cuando nos enfrentamos con un enemigo común y una amenaza común?' Cuando intervenimos con recursos y experiencia, estamos teniendo un impacto positivo significativo en la vida de las personas, no solo de una manera estadística, sino también en una forma humana muy tangible," dijo Chávez. “Ese es el tipo de retorno de inversión que la gente no olvida. No todos los enemigos llevan un rifle; este es un enemigo diferente. Hay un vector y hay un virus. No puedes verlo y no puedes atacarlo en el sentido convencional. Entonces, nuestras armas número uno son los cuatro pilares de la salud pública y la aplicación estratégica de la ciencia.”

Desde hace varias semanas, Honduras atraviesa una de las peores crisis de la región debido a la falta de agua. Esta escasez obliga a la población a reunir esta fuente vital siempre que sea posible y almacenarla para el consumo posterior. Sin agua no hay vida, y el mal manejo de esta fuente puede conducir al desarrollo y la rápida propagación del dengue a través del vector Aedes aegypti.

Aedes aegypti, o mosquito de la fiebre amarilla, utiliza lugares naturales y recipientes artificiales con agua para reproducirse. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, este vector es extremadamente común en las regiones tropicales y subtropicales, donde carecen los sistemas de agua y donde la población depende del almacenamiento de esta. Se nutre de la proximidad con lugares donde los humanos viven para poner sus huevos, porque las personas proporcionan un hábitat larval ideal y los mosquitos hembras se alimentan de sangre para producir huevos.

La Secretaria de Salud de Honduras declaró una emergencia nacional debido a un brote de dengue el 23 de julio del 2019, con 16 muertes confirmadas, 1,839 pacientes con dengue hemorrágico y más de 12,000 casos de dengue común reportados en todo el país.

“Las condiciones urbanas que tiene Honduras, Centroamérica y América Latina son muy favorables para el zancudo. La gente necesita entender que el dengue mata y que se puede prevenir eliminando los criaderos," dijo Jarbas Barbosa Da Silva, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud en Honduras durante una conferencia con las autoridades hondureñas a principios de agosto.

Todo el país se puso en estado de alerta debido a las altas tasas de mortalidad, especialmente entre las poblaciones de 15 años o menos. Cuando se enfrenta una enfermedad viral, la salud pública está en la primera línea de combate y se requieren medidas defensivas, así como lo haría una unidad de combate cuando un enemigo ataca en el campo de batalla.

En la semana epidemiológica 32 hubo 300 casos nuevos reportados, 143 de estos en Comayagua. La situación era tan crítica que las salas de emergencia en los hospitales regionales estaban invadidas de pacientes y las autoridades locales se vieron obligadas a improvisar salas de dengue en otras clínicas e instalaciones más pequeñas para poder tratarlos.

“Epidemiológicamente, el año se divide en semanas para facilitar el seguimiento de los procesos de enfermedades y el mapeo de estadísticas. Se realiza un seguimiento de los índices para saber si ciertas enfermedades basadas en vectores o virus están dentro del rango de tolerancia. En la semana epidemiológica 23, el virus del dengue excedió ese índice y comenzó a subir rápidamente,” dijo el Mayor del Ejército de los EE. UU., Jorge Chávez, Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, salud pública del Hospital de Apoyo de Combate. "Nos reunimos semanalmente con la oficina regional de salud del Ministerio de Salud de Honduras como un intercambio profesional y desarrollo de alianzas, y hacemos un seguimiento de esas estadísticas con su cooperación."

El personal de salud pública de la FTCB también realiza misiones semanales en la comunidad para ayudar en múltiples proyectos, como proporcionar servicios dentales en escuelas locales, intercambiar conocimientos en centros de atención locales y ayudar en misiones ortopédicas, brindando una oportunidad para que el personal militar de EE. UU. participe activamente en el proceso de monitoreo de esta enfermedad para crear una encuesta epidemiológica.

“Los datos que se generan se convierten en una plataforma para nosotros en el lado de la salud pública para luego definir un curso de acción. Lo que identificamos fue que el mayor desafío que tenia el Ministerio de Salud fue la falta de plataformas mecánicas para combatir el virus. Necesitaban dispositivos conocidos como neblinas vectoriales: fumigadores de mano,” dijo Chávez. "Si quieres romper la cadena, lo que tienes que atacar es el vector, por lo que estamos llevando las armas a la lucha y este es un testimonio real de nuestro compromiso con nuestra asociación duradera en la región.”

Como vecinos de Comayagua y socios de años en Honduras, la FTCB proporcionó las municiones para combatir esta enfermedad mediante la donación de siete bombas de fumigación, repuestos y suministros químicos valorados en $ 15,000 para apoyar los esfuerzos locales para combatir la epidemia de dengue en Comayagua el 27 de agosto, semana epidemiológica 34.

Comayagua está adyacente a la Base Aérea Soto Cano, la única instalación militar desplegada en el área de operaciones del Comando Sur de los EE. UU.

“Esta es una región significativa y estratégica, por lo que desde el punto de vista de la protección de la fuerza, este o cualquier otro virus podría representar un grave peligro para la salud del personal militar y civil. Es importante no solo que cuidemos a las personas fuera de esta base, sino que también protejamos a la fuerza y ​​cuidemos a nuestra gente adentro," dijo Chávez. “Un buen porcentaje de la población de personas que trabajan y hacen negocios con la población militar de Soto Cano reside en la ciudad de Comayagua o en la ciudad de La Paz. Entonces, la salud pública de Comayagua es esencialmente la salud comunitaria de Soto Cano. Están integralmente relacionadas, compartimos un interés y compartimos un beneficio estratégico en garantizar que ambas poblaciones se mantengan lo más saludable posible.”

Después de evaluaciones con la directora regional de salud en Comayagua, la FTCB descubrió que el departamento tenía maquinaria en su inventario, pero solo una máquina funcionaba, lo que les hacía imposible luchar contra este virus. Esto llevó a iniciar una estrategia de mitigación a través de la oficina de salud pública, incorporando Proyectos de Asistencia Humanitaria, conocidos como HAPS por sus siglas en inglés, a través de la Embajada de los Estados Unidos en Honduras, en conjunto con la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), lo que hizo posible esta donación urgente.

Otros desafíos que enfrentan las autoridades sanitarias locales son cambiar la cultura y educar a la población para prevenir esta enfermedad, así como la falta de recursos para proporcionar un mantenimiento adecuado a la maquinaria y la capacidad de reparar las que están rotas. La FTCB también dio un paso adelante para ayudar en estos asuntos al proporcionar capacitación para que el personal de la Secretaria de Salud en Comayagua se vuelva autosuficiente.

"Nuestra estrategia fue: adquirir las herramientas que necesitamos para comenzar a luchar, facilitar también la compra de elementos de mantenimiento para tratar de que todos esos dispositivos funcionen, y encontrar la manera de darle mantenimiento a la nueva maquinaria adquirida por el uso prolongado y la capacitación para los técnicos De esta manera nos aseguramos de que sean totalmente capaces de operarlos y realizar un mantenimiento preventivo de los artículos que están allí de manera oportuna,” explicó Chávez.

Otras formas en que la FTCB ha contribuido a mitigar esta enfermedad es a través de clases de salud preventiva durante las brigadas médicas en las que participan por todo el país, donde el plan es educar a la población local en pautas básicas de saneamiento y prevención de enfermedades, un paso que puede ser la diferencia en contener este virus. La unidad también ha donado múltiples cajas de acetaminofén para niños y adultos en la clínica José María Ochoa en Comayagua para tratar los síntomas del dengue. La clínica ha estado recibiendo una gran cantidad de pacientes con dengue debido a que el hospital regional ha excedido su capacidad con la epidemia.

"Estamos complacidos y motivados por la gran ayuda que la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo nos ha brindado para poder combatir la emergencia nacional del dengue en el departamento de Comayagua", dijo la Dra. Dolores Ortega, directora regional de salud de Comayagua. "Les agradecemos por responder a nuestra solicitud y esperamos contar siempre con la valiosa alianza con nuestra región para continuar brindando asistencia a las poblaciones más vulnerables."

Con la ciencia emergente sobre técnicas de prevención, programas educativos y vacunas, los representantes de salud pública de la FTCB continúan buscando posibles estrategias de intervención como proporcionar material educativo que sea consistente con la Organizaciones Panamericana de Salud, intercambios médicos en clínicas locales y estudios de vectores.

“El ejército de los Estados Unidos tiene una historia muy orgullosa en la rama de la medicina de campo. Fiebre amarilla, viruela y varicela: todas estas son enfermedades a las que el Ejército hizo contribuciones significativas en los contextos epidemiológicos y de salud pública,” dijo Chávez. “La salud pública en Centroamérica y en el área de operaciones del Comando Sur es la salud comunitaria hemisférica. Esta en nuestro mejor interés como organización construir relaciones para una región estable y más saludable, y francamente para un lugar en el que sea mucho mejor vivir y una parte más productiva del mundo."

Según Chávez, la Secretaria de Salud de Honduras busca asociaciones orientadas a la acción y ven a la FTCB como un socio que puede avanzar cuando sea necesario. "Esto te dice algo sobre qué socio quieres tener en tu esquina," dijo Chávez. "Una de las formas en que definimos nuestro valor es cuando somos capaces de tomar acciones decisivas, positivas y sustantivas, y eso es lo que hemos podido hacer con este brote."

Para el personal médico militar de EE. UU., los virus tropicales como el dengue, el zika y el chikungunya son patologías poco comunes según los estándares clínicos estadounidenses, y su conocimiento sobre ellos es estrictamente académico. Con el aumento de la movilidad y los cambios climáticos, los despliegues a áreas como Soto Cano son de extrema importancia porque brindan a los soldados el entorno perfecto para el entrenamiento necesario para desarrollar su competencia clínica y su preparación médica general.

La FTCB está al frente de la batalla y ha desarrollado un servicio médico para capacitar a los proveedores del Hospital de Apoyo de Combate sobre qué es el dengue, cómo se desarrolla y cómo manejar a un paciente durante el proceso de la enfermedad, mediante un intercambio con sus homólogos hondureños.

“Nuestros anfitriones hondureños están más que capacitados y dispuestos a compartir su experiencia en estas enfermedades con el personal médico militar estadounidense. Su base de conocimiento es excelente y hablamos el mismo idioma cuando se trata de salud pública,” dijo Chávez. "No es un nosotros y ellos; es un esfuerzo colectivo donde la información compartida tiene resultados óptimos y ese es precisamente el tipo de relaciones que deberíamos desarrollar."

Según información compartida recientemente por las autoridades sanitarias regionales de Comayagua, las incidencias en la región han comenzado a disminuir, lo que demuestra que los esfuerzos de mitigación han tenido éxito después de la donación. Sin embargo, las autoridades de salud hondureñas deben mantener una postura preventiva fuerte y un estado de alerta ante esta epidemia a medida que se inicia la temporada de lluvias.

El Ministerio de Salud hondureño ha confirmado 117 muertes por dengue en el 2019 con 50 casos pendientes de confirmación; aproximadamente el 70 por ciento de estas muertes son entre niños de 15 años y menores. En lo que va del año, más de 66,000 personas han contraído dengue en el país, lo que la convierte en la peor epidemia de dengue en la historia de Honduras, con las mayores incidencias concentradas en los departamentos de Cortes, Santa Bárbara y Comayagua.

 “Tenemos que preguntarnos: ‘¿nos estamos comportando como un socio estratégico? ¿Nos estamos comportando como un aliado responsable cuando nos enfrentamos con un enemigo común y una amenaza común?' Cuando intervenimos con recursos y experiencia, estamos teniendo un impacto positivo significativo en la vida de las personas, no solo de una manera estadística, sino también en una forma humana muy tangible," dijo Chávez. “Ese es el tipo de retorno de inversión que la gente no olvida. No todos los enemigos llevan un rifle; este es un enemigo diferente. Hay un vector y hay un virus. No puedes verlo y no puedes atacarlo en el sentido convencional. Entonces, nuestras armas número uno son los cuatro pilares de la salud pública y la aplicación estratégica de la ciencia.”